El programa británico Top Gear lo ha demostrado rodando al límite, durante 10 vueltas, con el Toyota Prius… al que seguía, ‘tranquilamente’, el BMW M3.
Durante la prueba, el vehículo híbrido consumió 16,42 l/100km, mientras que el BMW no pasó de los 14,56 l/100.
¿Qué pretendían? Demostrar que el consumo depende de tu forma de conducir, no del coche.
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