Actualmente todos los navegadores GPS europeos para informar al conductor del punto en el que se encuentra, utilizan la señal de una constelación de 24 satélites. El problema es que son propiedad del departamento de Defensa de los EE.UU. y, en ocasiones, este país distorsiona la señal a su conveniencia –por ej., durante la guerra fría-.
Por ello, a finales de los años 90, la UE decidió poner en marcha el proyecto Galileo que le permitiría disponer de satélites propios para dar cobertura GPS a toda Europa. Sin embargo, la UE considera que es una prioridad y, en junio, sus ministros de transporte han aprobado que sea el propio ejecutivo comunitario el que pague los 2.400 millones de euros que costará el sistema para que esté operativo en 2012. Ello permitirá lanzar 30 satélites y gestionar los dos o tres centros de control que darán cobertura GPS a toda Europa en 2012.