Para evitar cualquier tipo de fraude en las más de 500 estaciones de servicio de Madrid, los responsables de Consumo han anunciado que intensificarán las inspecciones para detectar surtidores en mal estado – que sirvan menos carburante del cobrado-.
Actualmente, se llevan a cabo registros aleatorios, incluso, se dispone de coches camuflados cuyo carburante se analiza en laboratorio. Una labor que también se desarrolla en otras comunidades autónomas. Y es que, en la mayoría de los casos, estas inspecciones parten de denuncias de los conductores y asociaciones de usuarios en Consumo de cada comunidad autónoma o ayuntamiento. De cualquier forma, no se han detectado fraudes de importancia desde hace años. El caso más conocido, fue descubierto por la OCU en 1998, en varias estaciones de servicio de Madrid, y terminó en 2005 con una condena de entre 15 y 21 meses de cárcel para 39 implicados y una multa total de 2,1 millones de euros.